Soy un fraude. O una impostora. Ciertamente una hipócrita.
Me gano la vida dando consejos. Animo a mis pacientes a tomar decisiones sabias, y les ayudo a ayudarse a sĆ mismos a caminar por la vida mĆ”s fuertes, mĆ”s sanos, mĆ”s felices. ¿No es Ć©se el objetivo: vivir lo mejor posible? Si solo practicara lo que predico.
No siempre he sido asĆ. Cada movimiento que hago Ćŗltimamente es lo contrario de inteligente. Estas cuestionables elecciones de vida son un nuevo desarrollo. Comenzaron el dĆa en que un tal Vitale irrumpió en mi vida. Brand Vitale puede parecer un hĆ©roe para el resto del mundo, pero las apariencias engaƱan.
Me mueve la obsesión por un hombre que estÔ resultando ser oscuro, peligroso y francamente depravado. Y no me importa. Porque, a veces, lo depravado, lo libertino -el infierno, o incluso la muerte- es la única opción.
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